Ariana, con una mezcla de preocupación y determinación, intentó llevar a Leonardo al baño para darle una ducha de agua helada.
Caminaron juntos, el sonido de sus pasos amortiguado por la alfombra. Ariana podía sentir el peso de su cuerpo contra el suyo, su respiración irregular y pesada.
Al llegar al baño, abrió la llave del grifo, dejando que el agua fría corriera, creando un contraste marcado con el ambiente cálido de la habitación.
Leonardo se tambaleó, sus movimientos desequilibrados por el alcohol. Ariana lo tomó con firmeza, guiándolo hacia la tina.
En un momento de distracción, ambos perdieron el equilibrio y cayeron al suelo, el agua fría empapándolos por completo. Ariana se encontró completamente mojada, su pijama pegado a su piel, dejando expuestos sus senos firmes y redondos. Leonardo, aún aturdido, movió la cabeza, tratando de aclarar sus pensamientos.
El impacto con el agua helada pareció ayudarlo a recuperar algo de lucidez. Ariana, con movimientos eficientes, comenzó