Olivia se giró y comenzó a bajar las escaleras con pasos decididos, su mente llena de pensamientos turbulentos.
Cada paso resonaba en el silencio de la casa, un eco de su determinación. Al llegar al final de las escaleras, se dirigió hacia la biblioteca, sus movimientos rápidos y eficientes.
Antes de tocar la puerta, se detuvo, frunciendo el ceño al escuchar unos gemidos provenientes del interior. La curiosidad y la sospecha se mezclaron en su expresión, y con un gesto resuelto, abrió la puerta.
Al hacerlo, su peor temor se confirmó. Ahí, sobre el escritorio de la biblioteca, Olivia encontró a Harry, completamente desnudo, con una mujer igualmente desnuda encima de él.
La escena era una imagen de lujuria y traición que la dejó sin aliento. Con una furia palpable, Olivia caminó hacia ellos, su expresión sería y amenazadora.
Tomó a la mujer del cabello con fuerza, tirando de ella hacia atrás.
—¡Largo, maldita! —exclamó, su voz llena de desprecio y rabia.
Harry, sorprendido, abrió