Mundo ficciónIniciar sesiónFue amor a primera vista, aunque el solo desearlo fuera pecado y ya mi alma esté enlazada con la condena. En sus ojos pude verme y el ardor en mi cuerpo cobro vida. El padrecito se había convertido en mí obsesión a primera vista. Yo en su espía... su pequeña cazadora, una que también deseaba ser cazada.
Leer másPOV; Carmelina No podía creer mi suerte: de casi ser la novia del padrecito, ahora me convertiría en la sirvienta de la vieja casa parroquial. Mi disgusto era tan fuerte que no pude disimularlo durante el trayecto que ya había recorrido al lado de la señora Cornelia, quien me guiaba hasta la vieja casa parroquial como si yo no supiera dónde quedaba esa ruina fea.—Camina más rápido, niña. No tengo todo el día para perderlo con tu pereza —me lo dijo de mala gana, siempre mirando hacia el frente de ese feo camino.Aproveché para quedarme unos pasos atrás y sacarle la lengua.—Este mundo está perdido, pobre de nuestros hombres con estas mujeres que vienen subiendo. Tan lentas.Esa vez sí me miró, pero con cara de pena. Yo solo giré el rostro y seguí andando.—Bruja. —Fue apenas un susurro de mi parte, que mis oídos percibieron.—No sé cómo al padre se le ocurrió la idea de que limpiaras ese lugar. A leguas se nota que no das para tanto.Eso fue lo último que le permiti, tampoco era mi m
Tenía la mente casi colapsada. Ya llevaba poco más de un día encerrado en ese escondite nefasto. Una pequeña y fea casa parroquial bastante alejada del pueblo, en dónde no sabía que era peor, si la sensación de humedad en la fría noche o el calor agresivo del día desolado.Lo único bueno del feo escondite era el humo del habano que en esos momentos flotaba en el aire… mas el whisky costoso que me había dejado mi hermano escondido en una alacena vieja. Mateo sabia elegir esos placeres para mí. En eso no fallaba. Siempre había conocido bien mis gustos.Además, me habia dejado una valija.Repleta de dinero. Aún seguía siendo una opción huir al otro lado del mundo.Aunque para mí, el plan ya estába hecho.Las cosas estaban claras por motivos de orgullo. Mi cabeza tenia precio a nivel internacional. Y mi manada prácticamente estaba huyendo por mi culpa. Como líder de la manada sombra, me tocaría hacer lo que un Alpha respetable estaba obligado a ejecutar en esos casos. La cobardía no era
Mi madre, como era de esperarse, me fue a buscar a la hacienda a primera hora de la mañana. Apenas había terminado de levantarme y ya estaba en la cocina con la señora Sabrina, hablando sobre la misa especial de la tarde y diciéndole que debería integrarse más a la iglesia.Yo, desde mi escondite detrás de una pared, simplemente bostecé y luego retrocedí para ir a alistarme.Una hora después bajaba de la camioneta de mi madre, con mi mochila en la espalda y algo de prisa.—Camina más despacio, hija.Lo intenté. Sus palabras me frenaron un poco.—No me gusta verte cuando caminas con tanto desparpajo.—¿Qué es eso de desparpajo? —pregunté cuando mi madre me alcanzó frente a la puerta de entrada.—Olvídalo, Carmelina… créeme, no estoy para darte clases hoy.En ese instante noté que estaba molesta. No lo disimuló al abrir la puerta, como si no quisiera entrar.—¿Mami, te pasa algo? —le pregunté antes de dar un paso al interior, cuando la puerta terminó de abrirse.—Tranquila, no es contig
POV; CarmelinaMe sentí tan triste apenas llegué a casa después de mi encuentro con el padrecito; además, me sentí ignorada. Hasta mi tía me prestó poca atención y a mi madre no podía hacerle las preguntas que me tenían nerviosa. Fácil le decía que me gustaba el padrecito Mateo y “zas”, me caía a palos después de ponerme en ayuno por varios días, y ni hablar de la penitencia.No, no. Ella no era una opción. Con la única que intente confesarme fue con mi tía Morgana pero está no tardo en salir de casa vestida con un mini vestido de cebra y los labios pintados de rojo. Todos los vecinos salieron a verla montarse en el auto que la paso a recoger, hasta yo me quedé anonada, con la palabra en la boca y sin mi confidente. Solo me quedo Lulú, ella era mi número dos, fuera la número uno pero mi tía sabía más cosas de la vida pervertida y estaba segura que Lulú tampoco había follado. Su único beso había sido con el tonto de nuestro amigo Pierre. Al otro día le pedí a mi madre que me llevara
Último capítulo