Frente a la puerta principal de la mansión presidencial, el chofer ya esperaba con el auto negro encendido.
Ariana descendió los últimos escalones con paso firme, la falda negra ajustada moviéndose al ritmo de sus caderas. Leonardo caminaba unos pasos detrás, con su presencia imponente detrás de ella.
El guardaespaldas abrió la puerta trasera del automóvil. Ariana entró primero, con elegancia, seguida de Leonardo. Apenas el motor rugió y el vehículo comenzó a moverse, un silencio denso se inst