Isabella Romano.
El fuerte ruido de la puerta abriéndose me hizo saltar sobre la cama por el susto y rápidamente llevó mi mano a mi pecho mientras veía como Salvatore soltaba una maldición.
—Joder, Tore—suspiro
—No quería asustarte—responde agitado
—¿Está todo bien?---me muevo por la cama hasta llegar a su altura
Salvatore me mira y por primera vez en su mirada vi mil emociones a la vez, pero entre ellas estaba el miedo, desconcierto y sobre todo dolor.
—¿Qué sucedió?
—Querras decir que no