Isabella Romano
Han pasado ya dos días desde que Luca había sido secuestrado por Giulia y Il Serpente. Dos días desde que mi teoría me torturaba lentamente. Dos días en los que apenas he podido dormir. No tener a mi hijo cerca me impedía descansar como era debido.
La búsqueda es 24/7. Cada dos horas enviaban informes sobre lo que encontraban, pero aun así sentía que esto no ayudaba.
No fui capaz de decirle a Salvatore sobre mi suposición, porque una parte de mi esperaba que lo que creía solo era una mala jugada de mi mente.
Abro la puerta de la mansión y veo a Enzo pasar con una sonrisa apenada. Le doy una leve sonrisa.
—¿Cómo estás?
—Ni siquiera sé cómo estoy. Actuó en modo automático—respondo mientras me dirijo a la sala y Enzo me sigue el paso.
—¿Cómo va la búsqueda?
—Es lenta—respondo—. No puedo creer que Giulia nos haya traicionado de esa manera y que se haya metido con mi hijo.
—Tampoco puedo creerlo.
—No sabes lo bueno que es tenerte aquí—le sonrio—. Tengo la cabeza a mi