Isabella Romano
—Luca bajate de esa silla—le ordeno a mi hijo de dos años y medio
Luca ríe y salta de la silla para después correr hacia mí y acomodarse a mi lado con su hermosa sonrisa.
—¿Papá?---pregunta Luca
—Papá está trabajando—respondo con una leve sonrisa y acarició su cabello—. ¿No crees que debes de cortarte esa cabello?
—No, me gusta—declara—. Leche, mamá
—Vamos a la cocina.
Me levanto con cuidado y Luca acaricia con una sonrisa mi abultada barriga de ya nueve meses. Le sonrió y tomó su mano para dirigirnos a la cocina. Luca se sube a la encimera y yo me ubico a su lado mientras le preparaba el biberón.
Siento unos fuertes calambres en mi vientre y hago una mueca de dolor. Luca frunce el ceño y me mira asustado.
—Calma, piccolo—le sonrió—. Solo son las contracciones.
Al terminar el biberón de Luca, lo ayudó a bajar de la encimera y volvemos a la sala donde empieza a tomar su biberón mientras veía una película animada en la tele. Marco el número de Salvatore al notar que