La fría desaprobación de Félix colgaba sobre mí como una nube tóxica durante todo el trayecto de regreso a la casa segura. «Las consecuencias serán suyas. Y solo suyas.» Sus palabras, tan deliberadamente distantes, eran un castigo más efectivo que cualquier encierro. Me había retirado su apoyo, su red de seguridad. Me había dejado caer en libre albedrío, y el peso de esa libertad era insoportable.
El silencio del teléfono era ahora un recordatorio constante de mi insubordinación. No había más m