Las dos palabras parpadeaban en la pantalla, frías e impersonales. «Sabe todo.» ¿Quién? ¿John? ¿Sabía lo del cargamento? ¿Sabía que yo era quien lo había descubierto? El pánico, un viejo enemigo, se alzó como una ola de hielo en mis venas, amenazando con arrastrarme.
Respiré hondo, forzando la calma. ¿Era una trampa? ¿Un intento de asustarme para que cometiera un error? Miré a mi alrededor, la suite de repente se sintió como una celda elegante. ¿Estaba siendo vigilada? ¿Era el mensaje de un ali