La primera luz del alba encontró a Clara en la misma silla, junto a la cuna de Lucas en la UCI. No había dormido en toda la noche. La fatiga era un peso denso en sus huesos, pero un deber más profundo que el descanso la mantenía en vela. Sobre su regazo, anclada contra su pecho por el brazo que la rodeaba, Emma dormía un sueño profundo y pacífico. El suave ritmo de su respiración era un bálsamo contra el recuerdo del jadeo agitado de su hermano.
En el trascurso de la noche larga y tensa, despué