El viaje de regreso a la clínica fue un silencio cargado de espectros. Dentro de la furgoneta medicalizada, Lucas dormía un sueño agitado y medicado, sus pulmones libres de agua pero su pequeño espíritu marcado por un terror que ninguno podía comprender del todo. Clara no se separaba de él, sus dedos entrelazados con los suyos, monitoreando cada respiración con la intensidad de un halcón. Cada jadeo, cada temblor, le recordaba el sonido sordo de su cuerpo al golpear el agua negra.
Félix, sentad