La revelación del nombre "Alistair Finch" flotaba en el aire del centro de mando como un hechizo recién pronunciado. Ya no era un fantasma, era un hombre. Un hombre con un pasado, una educación, unas obsesiones. Para Félix, esto lo hacía más vulnerable. Para Clara, infinitamente más trágico y, por tanto, más peligroso.
Kael, impulsado por el éxito de su descubrimiento, se sumergió en la vida pasada del profesor. Accedió a archivos universitarios, a revistas académicas olvidadas, incluso a regis