El motor de la SUV blindada ronroneaba con una potencia contenida, un sonido que se había vuelto la banda sonora de sus vidas. A través de los cristales polarizados, el mundo era una acuarela desdibujada de grises y verdes. Clara observaba el paisaje, pero su mente no estaba en la carretera. Estaba anclada en el recuerdo vívido de la Sala de Juegos al amanecer, en el peso de la frente de Félix sobre su hombro, en el silencio que había dicho más que mil juramentos. Cada curva del camino parecía