Mundo ficciónIniciar sesiónZiara Moretti, la hija adoptada y curvy de los Moretti, siempre fue humillada por una familia que jamás la aceptó. Pero todo empeora cuando Sophia, la hija biológica, regresa dispuesta a destruirla y quedarse con todo. Buscando escapar, Ziara entra a la empresa del frío y poderoso CEO Yaniel López, quien se avergüenza de ella… hasta que un matrimonio por conveniencia, traiciones y secretos lo obligan a enfrentar lo que realmente siente. En un mundo donde todos intentan derribarla, Ziara descubrirá que su fuerza —y sus curvas— son su mayor poder. Ziara Moretti siempre ha vivido a la sombra de una familia que nunca la aceptó. Adoptada tras la supuesta pérdida de su hija biológica, ha sido humillada durante toda su vida por su peso y sus curvas. Esconde su belleza tras enormes gafas y ropa holgada, mientras lucha por demostrar que su inteligencia y corazón valen más que cualquier apariencia. Pero todo cambia cuando la hija biológica, Sophia, regresa con un único objetivo: reclamar lo que es suyo y destruir a Ziara en el camino. Obligada a buscar independencia, Ziara logra entrar en la prestigiosa empresa financiera de Yaniel López, un joven CEO rico, frío y cruel, marcado por una traición amorosa que lo convirtió en un hombre distante y cínico. En esta historia de amor, poder y autodescubrimiento, nada es lo que parece y solo el amor verdadero puede sobrevivir a las sombras del pasado.
Leer másZiara tardó varios minutos en recomponerse después de que Yaniel desapareciera por el pasillo. En sus manos, la carpeta con los documentos del compromiso temblaba ligeramente, delatando el torbellino dentro de ella.Ese “Más te vale” aún resonaba en su mente.No debería doler.No debería importarle.No debería afectarle que él la tratara como una carga, como un error, como una desgracia que le tocó cargar por obligación familiar.Pero dolía.Y lo peor era que tenía que fingir que no.Respiró hondo, se secó la única lágrima permitida y regresó al salón con la compostura más sólida que pudo lograr. Sus pasos eran firmes, su rostro neutral, casi impasible.Tenía que ser de piedra.A partir de ahora, lo sería.El ambiente en el salón cambió cuando ella regresóLos Moretti la observaron con disfrute, como un pez pequeño regresando a una pecera llena de tiburones.Los López la vieron con una mezcla de incomodidad y tensión. Su presencia parecía siempre provocar algo, aunque no fuera su culp
Los brindis seguían sonando detrás de ella como un eco lejano, hueco, casi irreal. Ziara sentía cada músculo rígido, paralizado. Las sonrisas exageradas, los elogios falsos, los comentarios venenosos disfrazados de cortesía… todo le daba vueltas.Acababa de firmar su futuro.Un futuro que ya empezaba a sentirse como una cadena.—Ziara, cariño, sonríe un poco —le ordenó su madre, sin siquiera mirar si lo hacía o no—. Vas a aparecer en las fotos.Ella respiró hondo y logró una sonrisa mínima, más un temblor que una expresión real. Sabía que su madre solo buscaba una foto perfecta para presumir. Nada más. Nunca había sido sobre ella. Nunca lo sería.A su lado, Sophia observaba todo con ojos brillantes de veneno.—No te preocupes, hermanita —murmuró mientras acomodaba un mechón perfectamente ondulado detrás de su oreja—. Si lo haces mal, siempre está el divorcio. Aunque claro… él no va a durar mucho a tu lado.Ziara no respondió. No podía. Tenía un nudo en la garganta tan apretado que tem
La oficina seguía oliendo a café caro y perfumes excesivamente elegantes, pero el ambiente ya no era de celebración. Había tensión. De la peligrosa. De la que podía romperse con una sola palabra mal puesta.Ziara sentía las manos húmedas bajo la mesa mientras jugaba nerviosamente con el borde de su vestido. Tenía la sensación de que todos la observaban, juzgando cada detalle de su cuerpo, de su postura, de su respiración. Sophia, sentada a su lado, no perdía la oportunidad de clavarle una mirada envenenada cada vez que alguien la felicitaba por el compromiso.Del otro lado de la mesa, Yaniel mantenía su postura rígida, impecable, con el rostro completamente inexpresivo… incluso más frío que minutos antes. Y, aun así, cada pocos segundos sus ojos viajaban hacia Ziara, como si quisiera leerla, calcularla, anticipar su próximo movimiento.Era evidente que estaba furioso.Y no por el compromiso.No por los acuerdos.No por las familias.Estaba furioso con ella.Como si fuera culpa de Ziar
El día siguiente comenzó más tenso que de costumbre.Ziara llegó temprano, más temprano que nadie. No porque quisiera impresionar a Yaniel, sino porque necesitaba ese espacio silencioso antes de que todos aparecieran con sus susurros, burlas o miradas inquisitivas. El ascensor subió lentamente, cada número iluminándose como si contara los segundos que le quedaban de tranquilidad.Al llegar a su escritorio, dejó el bolso y exhaló profundamente. La calma duró exactamente lo que tardó Yaniel en atravesar el pasillo.Su presencia llenó todo el espacio al instante.Traje oscuro, pasos firmes, mirada fría. Un aura de autoridad que hacía que todos agacharan la cabeza al pasar… menos ella. No porque no quisiera, sino porque ya estaba cansada de sentir que tenía que encogerse ante él.Sus miradas chocaron.Una corriente invisible atravesó el aire.—En mi oficina —ordenó él sin detenerse.Ziara tragó saliva y lo siguió, sintiendo que cada músculo de su cuerpo se tensaba. No había empezado bien.
Último capítulo