Ziara comprendió que la intriga no siempre llega con sobres anónimos ni llamadas en la madrugada.
A veces llega vestida de normalidad.
El lunes comenzó como cualquier otro desde que había asumido el nuevo ritmo de su vida: café temprano, repaso de agenda, una videollamada breve con el equipo del proyecto y una lista clara de prioridades,nada parecía fuera de lugar precisamente por eso, algo empezó a incomodarla a media mañana,no era intuición era experiencia.
El primer indicio fue un correo ree