Ziara despertó antes de que sonara la alarma,no fue un sobresalto, ni una urgencia fue ese despertar limpio que llega cuando el cuerpo descansa sin defensas, cuando la mente no se anticipa a golpes invisibles.
Abrió los ojos despacio, observando el techo como si fuera un paisaje nuevo durante unos segundos no pensó en nada y ese vacío —antes impensable— le pareció una conquista.
Se incorporó lentamente y apoyó los pies en el suelo frío el contacto la ancló estaba allí entera.
Fue hasta la cocin