Fui a la casa de mi madre, me sentía agotado y confundido, ¿Qué había hecho? ¿Cómo había llegado a esto?
Me acosté en la cama, pero no pude dormir. Mi mente estaba llena de pensamientos sobre Alexandra y Regina, no sabía qué hacer.
Finalmente, me levanté y me fui a la cocina a tomar un vaso de agua. Allí, encontré a Regina, sentada en la mesa, mirándome con ojos fríos.
"¿No puedes dormir?" me preguntó, su voz baja.
Negué con la cabeza. "No", le dije cortante.
Ella se leva