(Rodrigo)
Hoy tenía una reunión importante, así que me preparé para irme a la empresa. Justo cuando estaba a punto de salir, Regina apareció en la puerta de mi habitación, con una sonrisa radiante.
"¿A dónde vas?", preguntó, su voz llena de curiosidad.
"A la empresa", respondí, intentando sonar natural. "Tengo una reunión importante".
Regina se acercó a mí, su rostro lleno de entusiasmo. "¡Genial! Me gustaría ir contigo".
Sentí un escalofrío en la espalda. No quería que Regina viniera conmigo. "No", ¿Que vas a hacer tú ahí?, dije, pero ella no tardo en responder, " No quiero estar sola aquí", ¿Por favor?.
"Está bien", dije finalmente. "Vamos". Sabía que no podía negarme.
Regina sonrió y se subió al coche conmigo. El camino a la empresa fue incómodo, con Regina hablando sin parar sobre la boda y yo intentando mantener la calma.
Al llegar a la empresa, todos los empleados nos miraron con curiosidad, excepto una persona que no estaba presente. "Alexandra", sentí un dolo