Abrí la puerta y entré, cerrándola detrás de mí. Me apoyé en la puerta, intentando calmarme, el apartamento estaba en silencio, excepto por el sonido de mi respiración agitada.
Me quité los zapatos y me dirigí a la cocina, necesitaba un trago de algo fuerte. Pero cuando llegué a la cocina, me di cuenta de que no había nada que me apeteciera beber. Me sentí vacía y sola.
Me senté en el sofá, para procesar todo lo que había pasado en un solo día. "Los mensajes del número desconocido