"Mi esposo".., parecía hacerlo a proposito, como si supiera de mis sentimientos hacia Rodrigo, sentí un nudo en la garganta, pero me obligué a seguir sonriendo. "Claro, entiendo", dije, intentando cambiar de tema. "¿Quieres ver la sala de descanso? Tenemos una vista muy bonita desde allí".
Ella sonrió y asintió, como si hubiera aprobado algo. "Sí, me encantaría ver la sala de descanso", dijo, su voz llena de entusiasmo. Mientras caminábamos hacia allí, se detuvo a saludar a vario