"Mi esposo".., parecía hacerlo a proposito, como si supiera de mis sentimientos hacia Rodrigo, sentí un nudo en la garganta, pero me obligué a seguir sonriendo. "Claro, entiendo", dije, intentando cambiar de tema. "¿Quieres ver la sala de descanso? Tenemos una vista muy bonita desde allí".
Ella sonrió y asintió, como si hubiera aprobado algo. "Sí, me encantaría ver la sala de descanso", dijo, su voz llena de entusiasmo. Mientras caminábamos hacia allí, se detuvo a saludar a varios colegas, preguntando por sus nombres y en qué área trabajaban. Se comportaba como toda una Jefa que estaba intentando hacerse amiga de todos, y vaya que lo estaba haciendo muy bien.
Llegamos a la sala de descanso y se dirigió directamente a la máquina de café. "Ah, ¿esta es la máquina de café? ¿Funciona bien?" preguntó, como si fuera una experta en máquinas de café.
Me sentí un poco irritada, pero no lo demostré, "Sí, funciona muy bien. Puedes elegir entre varios tipos de caf