Al haber terminado, el grupo de los perdedores, al estar borrachos, decidió ir a molestarlos. Estaban molestos por haber perdido con un forastero. Además, las molestias se resolvían con la espada.
—El campeón no ha mostrado bien su rostro —dijo uno de ellos.
—Creo que sus ojos son plateados.
—Si es así, al emperador le interesará esa información.
Horus estaba fastidiado por ellos. Agarró la empuñadura de su espada, listo para desenvainarla. Sin embargo, la emperatriz le tocó las piernas con sus