La noticia llegó como un murmullo primero, un suspiro que cruzó los corredores del palacio con una velocidad que parecía más mágica que humana. Una doncella lo oyó antes de que la reina saliera de la recámara, luego otra lo escuchó mientras ajustaba las cortinas del gran salón, y antes del mediodía todo Krónica lo sabía: la reina Hespéride volvía a estar embarazada.
La revelación cayó como un rayo magenta en medio del cielo despejado de la capital. El linaje Khronos, ya abundante y vigoroso, se