Valeria llegó a la casa de sus padres, una que ya ni siquiera sentía como suya, era la sombra del hogar que conoció y que ahora se encontraba lleno de lujo y confort. Los constructores y los materiales de lujo que su madre había mencionado eran reales: la fachada estaba en proceso de ser restaurada con piedra de alta calidad y una limusina lujosa y que se notaba comprada recientemente se hallaba parqueada frente a la entrada.
Entró y se encontró con un escenario que la destrozó. Su madre, que a