El regreso de Valeria a la “Jaula de Oro”, luego de la sentencia hacia Leonid, se terminó de hacer en un silencio tenso casi vengativo. Él la observó con ojo de águila queriendo descifrarla y ella, sentada rígida e incómoda. No le permitió ofrecerle la satisfacción de verla derrotada. Contrario a ello se obligó a demostrar que podía con ello y con mucho más
Al llegar, Leónid la escoltó personalmente hasta el ala este, donde la esperaba su despacho. Era una habitación al lado de su propia alco