Leonid llegó a la Mansion Volkov. Al abrir las puertas un tsunami de recuerdos casi lo derribó, miró a su alrededor pensando en el tiempo que tenía sin entrar. Sin sentir el calor de su verdadera vida. De Valeria Montenegro. Caminó observando cada estancia, cada detalle de la casa que adquirió luego de salir de aquel hospital. Las lágrimas bañaron su rostro porque no deseaba estar solo.
—Valeria, ¿Dónde estás? quiero recuperarte —se dijo a si mismo sin dejar de llorar en silencio.
Pero una dete