Kael
Nunca pensé que mi corazón pudiera desarmarse tan rápido. Había peleado guerras, enfrentado hombres armados, visto la muerte de frente… y sin embargo, nada me había preparado para esto: dos pequeños seres humanos corriendo hacia mí, llamándome “papi”, con una mezcla de curiosidad y esperanza en los ojos. Mis hijos. Mis malditos hijos.
Sofía y Lucas. El eco de sus nombres ya me taladraba el pecho.
Los observo frente a mí en la mesa del restaurante, tan distintos y tan iguales a la vez. Sofí