Kael
El eco de sus pasos había quedado grabado en mi cabeza. Danae cruzando la oficina con ese andar tímido, pero resuelto, hasta detenerse frente a mí y entregarme lo que más miedo me daba: una fotografía.
La fotografía de Anya.
Cuando me la mostró, tuve que apretar los dientes hasta casi partirlos. Mi mano estuvo a un segundo de temblar, mi corazón a un segundo de delatarme. Esa mirada… esa sonrisa enmarcada en papel… era el recuerdo vivo de mi mayor fracaso.
Y aun así, mentí.
Mentí con una f