Adrien no tenía idea de cuándo había caído enamorado de Hana, pero lo sabía. Quiso esperar, que esos tres días faltantes fueran suficientes para pensar en cómo y cuándo decírselo, pero todo terminaba saliéndose de sus manos y ocurriendo cuando menos se lo esperaba. Hana tuvo ese efecto en él, apareció para desequilibrar la calmada vida que ya llevaba y eso, por algún motivo, no le molestó ni alteró para nada. Al contrario, lo permitió y ahora estaban allí, dejando de negar frente al otro lo que