—Armando, la situación con Mateo y sus hombres se está volviendo cada vez más crítica. Valentina cuenta con nosotros. Tenemos que actuar: asaltar su posición y reclamar por la fuerza el liderazgo que legítimamente le corresponde a Valentina.
Armando, uno de los hombres de confianza, quedó perplejo ante la contundencia de Alonso y replicó con cautela:
—Señor, yo no he recibido instrucciones directas de la señorita Valentina. Ella debería ser quien autorice una movida así.
—¿Acaso crees que