El Gran Dolor De Valentina.
La ama de llaves y el mayordomo salieron corriendo a refugiarse al escuchar los disparos. Asustada por la suerte de Mateo, la mujer se asomó con cautela por la ventana y lo vio disparando hacia el exterior junto a sus hombres, con el rostro cubierto de sangre. Inmediatamente, alarmada al pensar que estaba herido, corrió hacia donde se ocultaba el mayordomo y le dijo entre lágrimas:
—¡El señor Mateo está sangrando! Tenemos que ayudarlo.
El mayordomo, agarrándola del brazo con firmeza, la obl