El asombro del dios era un zumbido frío y analítico que vibraba en lo más profundo de mi ser. Era el sonido del descubrimiento, de un problema tan complejo que resultaba hermoso. Una ecuación perfecta e irresoluble. Y estaba centrado en nuestro hijo.
La sangre se me heló. Esto era peor que una amenaza. Era una obsesión. El dios no solo estaba aprendiendo nuestro lenguaje; estaba aprendiendo a nuestro hijo. Estaba intentando comprender la paradoja. El híbrido. La variable definitiva. Lo único qu