Emily se mueve un poco entre las sabanas de seda que cubren la cama del ruso. Se despereza, estira el cuerpo hasta sentir el tirón en el costado izquierdo por encima del hueso coxal. Abre los ojos para ataviarse con la estructura cincelada de un cuerpo lleno de tinta: Nicolay, su ruso.
Porque es de ella.
No lo compartiría con nadie y no le permitiría a él compartirse tampoco. Cierra los ojos absorbiendo el aroma de sus cuerpos. Sonríe. Se acomoda de lado para contemplarlo mejor, tiene un perfil