El motor de las camionetas blindadas se apaga y el silencio que cae sobre el jardín de la mansión Romanov es de esos que te ponen los pelos de punta. No es el silencio de la paz, es el silencio de la derrota, de cuando sabes que algo se rompió para siempre. Nicolay es el primero en bajar. Camina con la espalda recta, pero sus ojos se mantienen ensombrecidos, extraña a Emily más que antes. Mas que nunca. No mira a nadie, no da órdenes, simplemente camina hacia la entrada como si fuera un fantasm