Mientras Dimitri vive ese momento humano que jamás pensó experimentar, en otra ala de la mansión la calma se rompe sin previo aviso.
Nicolay está en su oficina, revisando informes con la atención dividida, cuando un sonido seco interrumpe el silencio. No es una llamada común. Es un mensaje en clave morse que entra directo al sistema. Su ceño se frunce al instante. Se endereza en la silla y fija la vista en el radar.
El punto que representa el cargamento, estacionado bajo el puente Hudson, se mu