Anita está sentada en la cama, con Erik dormido contra su pecho. El bebé se mueve un poco, hace un ruidito suave, y ella sonríe sin darse cuenta. Levanta la vista y ve a Dimitri parado frente a ella, rígido, como si no supiera si correr o quedarse viéndola semi desnuda con casi todo el pecho destapado.
Una emoción irreconocible para él lo abruma completamente, lo supera. No es el deseo habitual que se desata en el de querer tenerla contra alguna cama hundiéndose como una bestia, como lo ha expe