La oscuridad de la sala blindada es tan compacta que casi se puede tocar. Emily tiembla de miedo al sentirse atacada por alguien que ni siquiera sabe de quien se trata. Quiere levantarse, pero aún se siente aturdida por la sorpresa, el golpe y un charco debajo de ella que hace sus manos resbalar. Peta la observa con una sonrisa de satisfacción, se relame los labios resecos por las horas expuesta sin agua ya que tuvo que asesinar al joven que se rehusó a ayudarla. Al lindo cocinero que con mucho