Una lluvia de balas rompe el silencio al atravesar el cielo. La mansión Romanov, hasta hace minutos era un refugio seguro, se acaba de convertir en el blanco de la furia de Gabriel Maldonado. Las alarmas internas se activan al percibir el movimiento fuera del perímetro resguardado, las luces rojas parpadean en la sala de control y un grupo de hombres debidamente armados salen a contrarrestar el fuego. Las luces exteriores también se encienden alertando a Nicolay se pone de pie en una de las zon