—No puede, ya se lo he dicho. Ninguna de ellas puede. Soy sólo tuyo.
—Y tampoco quiero que ayudes a Coral. No es justo que esperes que me parezca bien.
—Addison, no puedo darle la espalda. —Parece sorprenderle lo que le exijo. Me quedo estupefacta.
¿Qué pasa? ¿De repente tiene conciencia?
—Está bien. Entonces yo seguiré trabajando para Marcus. —No sé por qué acabo de decir eso.
Soy una estúpida. Su mirada ha pasado de suave y tranquilizadora a tornarse oscura y severa. ¿Cuándo aprendere