—Ya he hablado con ellos. Lily aceptará una oportunidad que le ha surgido en Estados Unidos, y Mark y Tomás están más que listos para retirarse.
—Vaya —digo asintiendo, aunque sospecho que ambos habrán recibido un pequeño pellizco por sus servicios en el Hotel, independientemente del puesto que ocupasen—. ¿Y renovarán los socios su suscripción con los nuevos propietarios?
Se echa a reír.
—Sí, si les gusta jugar al golf.
—¿Al golf?
—Van a transformar el terreno en un campo de golf de dieciocho a