—¡¿Por qué ha tenido que salir a ti tu hija?! —me grita.
Estoy a punto de escupir la cerveza.
—¿A mí?
—¡Sí, a ti! ¡Desafiante!
Suelto una risotada. Debe de estar de broma.
—Me temo que mi pequeña señorita es una copia exacta de tu querida hija. ¡Igual de rebelde!
Ella resopla y empieza a farfullar, se alisa la blusa y se marcha hacia la cocina para ayudar a Addison. ¿Desafiante? Esa mujer no tiene ni idea de qué está hablando.
Dejo a mi madre con Amalie y David y me acerco a nuestros amigos, qu