El dolor de la traición se había transformado en un frío y sólido bloque de hielo dentro de mí. Darak había destruido mi última esperanza, el último lazo con mi familia, y la rabia que sentía era tan grande que me quemaba el alma. La imagen de mi abuelo siendo ejecutado por las manos del hombre que me tenía cautiva, se reproducía en mi mente una y otra vez. Darak había convertido mi dolor en su victoria, y mi venganza en su juego.
Pero en medio de la rabia, un nuevo nombre surgió en mi mente. U