Mi alma era un pozo sin fondo. Darak había destruido todo lo que yo era, y la rabia que me mantenía viva, incendió todo. No había nada que pudiera hacer para ganarle a Darak. Darak fue como la espada en mi costado, y como el dolor más atroz. No solo se convirtió en la peor persona de mi existencia, sino que se encargó de que cada persona a mi alrededor supiera que solo existía para él.
Una noche, Darak entró en la habitación y me miró. No había lágrimas en mis ojos, pero él pudo leer que estaba