Dalton estaba en la UCI, junto a Daisy.
Yo tomé la batuta. Era el viejo líder regresando a su elemento; a la guerra sucia y la traición calculada. Esa era una contienda que yo había iniciado hacía décadas al traicionar a Elias Zarkos, y era mi deber y mi última penitencia terminarla. No me sentía en ambiente como mi hijo. Estaba viejo y cansado. Ya no tenía la misma energía de cuanto tenía treinta o cuarenta, y la vida me golpeó fuerte.
La confrontación se organizó en una bodega abandonada del