Ojos grises.

MILA.

En cuanto sintió mi humedad, se apartó de mí tras un mordisco letal en la oreja. Mi respiración, rota y agitada, fue la única señal de mi rendición. Sabía exactamente lo que era esto: un castigo, una enmienda a mi debilidad. Y aun así, me sentí extrañamente satisfecha. Satisfecha por el tormento, por la confirmación silenciosa de que mi cuerpo ya le pertenece y que solo mi orgullo me impide admitirlo.

Pero, sobre todo, este acto solo confirmó la sospecha que él ya carga como una insignia: me tiene a su merced.

En cuanto me liberó de la presión de su mano, el silencio inundó la habitación, un vacío tan denso que sentí que me asfixiaba mientras él, con una parsimonia cruel, acomodaba mi vestido. Nuestras miradas se entrelazaron en un duelo que me negaba a perder. Cuando la seda de mi vestido volvió a caer en su sitio, posó sus manos sobre mis glúteos, atrayéndome hacia él. Mis dedos, aferrados a sus antebrazos, luchaban una batalla perdida contra el temblor de mi pulso.

Fin
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
capítulo anteriorpróximo capítulo
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App