Capítulo 80

Un golpe seco rompió el silencio de la habitación, haciendo que Serethia se encogiera instintivamente en el abrazo de Alec. En respuesta, él le acarició el cabello con suavidad y cerró los ojos, decidido a ignorar a la persona que estuviera tocando la puerta principal. No sabía que droga le había dado Agnés, pero su cuerpo aún resentía los efectos, y cada movimiento le costaba algo de esfuerzo.

Sin embargo, al primer golpe le siguió otro, y después otro más.

—¡Policía, necesitamos hacer una ver
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