Capítulo 155

Abrió la puerta con lentitud tras recibir el permiso para entrar y contuvo la respiración, vencida por la anticipación. La habitación estaba sumida en la oscuridad; aun así, el aroma del rey le reveló su posición, y un escalofrió le recorrió la espalda. Apenas cruzó el umbral, se detuvo y realizó una reverencia, con la mirada fija en el suelo, sin atreverse a levantarla.

—Larga vida a su Majestad, el sol del reino —dijo en un tono suave, casi meloso, mientras su corazón latía con fuerza.

Desde
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