La tormenta llegó justo cuando la noche estaba en su punto más oscuro. Las nubes gruesas y pesadas se amontonaban en el cielo, como si la naturaleza misma quisiera reflejar el caos que sentía en mi interior. El viento aullaba fuera de la casa, y la lluvia empezó a golpear con fuerza los cristales, creando una sinfonía irregular que acompañaba el temblor de mi corazón.
Aiden estaba frente a mí, sus ojos tan oscuros como la tormenta, pero también llenos de una vulnerabilidad que pocas veces me ha