El aire estaba cargado de una tensión que parecía aplastarme el pecho. Sabía que el tiempo se agotaba, que pronto tendría que tomar una decisión que cambiaría mi vida para siempre. Mi corazón, que latía con una fuerza casi dolorosa cada vez que pensaba en Aiden, y mi deber, ese peso ancestral que me había sido impuesto desde que nací, parecían tironearme en direcciones opuestas.
La noche antes del evento en la manada, me senté frente al espejo en mi habitación, tratando de armar un plan, de ord