El aire estaba denso cuando vi a Aiden cruzar la puerta del salón de la manada. La distancia que había entre nosotros en las últimas semanas parecía pesar toneladas, y sin embargo, ahí estaba él, tan imponente como siempre, con esa mirada que podía quemar o congelar en segundos.
No supe si fue el tiempo o la ausencia lo que hizo que cada fibra de mi cuerpo se tensara al verlo, pero la verdad es que la tensión que siempre había latido entre nosotros se sentía ahora a flor de piel, lista para est