Capítulo 74 — El eco del Espíritu.
El templo estaba en silencio.
No un silencio normal.
Era un silencio vivo, expectante, como si las paredes mismas contuvieran la respiración.
Lyra seguía arrodillada en el suelo, temblando.
Lucian la sostenía por los hombros para estabilizarla.
Kaelthar permanecía de pie, con la mirada fija en el lugar donde Selira había desaparecido.
El humo rojo había dejado un rastro.
Un olor metálico.
Una vibración en el aire.
Un eco.
Algo que no pertenecía a ese mundo.
Lucian fue el primero en hablar.
—Lyr